La tarta del vicio

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Dicen que a los hombres se les conquista por el estómago. Pues ahí estoy yo, sin salir de la cocina. ¡Qué barbaridad, no paro de darle a la espátula! Me paso horas leyendo libros de cocina y cotilleando blog maravillosos, aunque siempre asesorada por una de las grandes de la cocina: ¡mi madre! Cuando encuentro una receta que me motiva me iría rápidamente a batir huevos o montar la nata, pero mi madre siempre está ahí, ojo avizor y lista para soltarme un consejo u otro.

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El otro día, cuando volví de trabajar, la llamé para hacer un repaso de mi día (algo ya muy instaurado en mi familia, las llamadas de duración indecente) y ella estaba enganchada viendo a Samantha Vallejo-Nágera. No entiendo como mi padre no está celoso, el pobre… ¡Le ha cambiado por Samantha, algo exagerado! El tema es que Sami, que es como la llamamos en casa porque ya es como de la familia, estaba dando instrucciones para hacer un pastel de Oreo y yo tuve un flash: ¡tengo que hacerme con esta receta para seguir conquistando, y más cuando el viernes es San Valentín, el día dulzón por excelencia!

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Me puse a buscar desesperada por internet algunas recetas de este pastel y LO ENCONTRÉ en uno de mis blogs culinarios de referencia, El blog de la felicidad, del cual ya os hablé en este post. La receta que Sandra propone es tan fácil que me veo en la obligación de compartirla con vosotros sí o sí. Coged papel, lápiz y sed muy golosos porque ¡es la bombaaaaaa!

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¿Qué necesitaremos?

Para la base vamos a usar 300 gr de galletas Oreo, las clásicas, las que revolucionaron las meriendas; y 100 gr de mantequilla fundida. Para la crema vamos a necesitar 200 ml de nata para montar (35% MG), 200 gr de chocolate negro (troceado) y 500 gr de mantequilla. Y, por último, para decorarlo y que quede chachi pondremos 4 ó 5 galletas Oreo partidas por la mitad y un puñadito de chips de chocolate.

¿Cómo lo haremos?

Primero de todo empezaremos a trabajar con la base de la tarta: trituraremos las Oreo con una Thermomix (o robot de cocina). En su defecto, lo podemos hacer con nuestras manitas y nuestra tricotosa, poniendo las galletas dentro de una bolsa, dándoles golpes como si no hubiera un mañana, incluso pasándoles el rodillo por encima, hasta conseguir polvo de galleta.

Luego haremos la mezcla del polvo de galleta con los 100 gr de mantequilla fundida, presionando la mezcla en la base y laterales de un molde desmontable, y reservar en el congelador.

Con la nata para montar, la ponemos en un caso y la llevamos a ebullición. Cuando hierva, la retiramos del fuego y añadimos el chocolate troceado y los 50 gr de mantequilla. Nos esperamos un ratito (4 minutos aprox) y removemos suavemente hasta que consigamos una mezcla brillante y homogénea.

Y, por último, sacamos del congelador la base, le añadimos la mezcla y la decoramos con los trozos de las 4 ó 5 galletas Oreo y los chips de chocolate. Lo volvemos a reservar en el congelador un par de horas antes de zampárnoslo y, una vez pasado el calvario de la espera, lo desmoldamos con mucho cuidado para que no se rompa y lo servimos. ¡Y a disfrutar!

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¿Qué os ha parecido? ¡Yo sigo relamiéndome!

Todas las imágenes de El blog de la felicidad

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