Cuando el vicio es dulce, pasa lo que pasa

El otro día tuve una date. O lo que es lo mismo, una cita. No sonrías por lo bajini, que ya me está costando contarte esto… Decidí ponerme unos pantalones anchos negros con una camiseta blanca y una chaqueta tejana. Lo tengo estudiado, vayas donde vayas con este outfit triunfas como la Coca-Cola.

CUCHARA

Todo iba según marca el Tratado International de Citas, pero una ensalada de queso de cabra, dos copas de tinto y dos steak tartar más tarde llegó lo que ningún meteorólogo del mundo mundial fue capaz de pronosticar. No tengo palabras para describir la cara que se me puso al oír cómo el susodicho le decía sutilmente a la camarera: ”no, yo no voy a tomar postre, ¿y tú?”.  En ese mismo instante llegó mi Apocalipsis Now, y se hizo el silencio. Creo que incluso pasaron rodando tres o cuatro valas de pajas del lejano Oeste. Me faltó a Gary Cooper cabalgando a lomos de su caballo negro diciéndome que él me iba a alejar de ese infierno mientras me juraba amor eterno.

HORIZONTAL

Durante unos segundos me pasaron por delante absolutamente TO-DOS los postres que se ha metido mi cuerpo serrano entre pecho y espalda, y te digo que no son pocos: desde el rulo de galletas María que nos hacía mi madre para nuestros cumples hasta el pastel de manzana y canela que nos hizo nuestra Tere el domingo pasado, pasando por supuesto por las mil quinientas mousse de chocolate de casa de Abu, la tarta de limón con galleta y merengue o el pastel de queso con mermelada de Saúco y kiwi troceado. De la cantidad de azúcar que me pasó por la mente en ese momento me faltó el canto de un duro de volverme diabética.

RECTANGULAR

Este post de hoy es un personal homenaje a los postres, porque somos mayoría los que pensamos que ¡son el mayor placer de este mundo! No hay mejor manera de acabar una comilona que con algún caprichete dulzón. Y no soy de las que aceptan la chocolatina del café como postre. NO. Este es un tema serio, señores, y a mí no me la dan con queso… Así que, ¿os hace una receta de aquellas que te quitan el sentido? Me topé con ella hace unos días en un blog que habla por sí solo: Las recetas de la felicidad. Pasó de ser un completo desconocido a ser mi blog culinario de referencia. ¡Alucina vecina con la de material comestibles que se masca por allí! Un escándalo.

¡Va por ustedes, y por mi amigo el de la date!

1 

Tarta Bomba de Chocolate, para 24 raciones.

¿Qué necesitamos en la despensa?

Para los 4 bizcochos de 18 cm:

▪ 500 g mantequilla

▪ 500 g azúcar

▪ 8 huevos

▪ 450 g harina normal

▪ 50 g Maizena

▪ Un sobre de levadura tipo Royal

 

Para la crema de chocolate:

▪ 750 g de chocolate para fundir

▪ 375 g de mantequilla a temperatura ambiente

▪ 100 g de azúcar glass

 

2

 

¡Manos a la obra!

▪ Precalentamos el horno a 180 ºC

▪ Preparamos 2 moldes iguales, engrasándolos con mantequilla, y enharinándolos ligeramente

▪ En un bol amplio, con un batidor de varillas o con una cuchara, mezclamos bien la mantequilla con el azúcar, hasta obtener una mezcla homogénea y cremosa

▪ Añadimos los huevos de uno en uno, sin agregar el siguiente hasta que el anterior esté perfectamente integrado

▪ Añadimos la harina, la Maizena y la levadura química y mezclamos con una espátula o cuchara, hasta que estén todos los ingrediente bien integrados

▪ Vertemos la mezcla en los dos moldes que hemos preparado, distribuyéndola uniformemente

▪ Horneamos 25-30 minutos a 180º C

▪ Sacamos del horno, y esperamos unos minutos antes de desmoldar. Pueden congelarse si no los vamos a usar el mismo día

▪ Como vamos a preparar 4 capas de bizcocho como la de las fotos, repetimos todo el proceso.

▪ Si tenemos los bizcochos congelados, los sacamos media hora antes de ir a
 rellenarlos.

▪ Nivelamos los bizcochos para que todas las capas sean del mismo tamaño y reservamos. Si disponemos de una lira, facilita bastante la tarea. Si no, tendremos que hacerlo con un cuchillo, procurando que nos queden rectas todas las capas

▪ A continuación, comenzamos a preparar la crema de chocolate. Para ello, en primer lugar fundiremos el chocolate.

▪ Lo troceamos y lo ponemos en un bol apto para microondas. Vamos programando de 30 en 30 segundos, removiendo de cada vez, hasta que el chocolate esté totalmente líquido. Dejamos enfriar unos minutos

▪ Mientras, en otro bol amplio, vamos batiendo la mantequilla con el azúcar a máxima velocidad con un batidor de varillas, hasta que obtengamos una masa esponjosa, blanquecina, y homogénea (unos 5 minutos)

▪ Comprobamos que el chocolate que hemos fundido anteriormente esté ya frío, y lo agregamos a la crema de mantequilla. Batimos un poco más hasta integrarlo completamente, y procedemos a rellenar y decorar la tarta

▪ Para que quede perfecto, tenéis que ver este fantástico tutorial que preparó Bea Roque sobre cómo rellenar y cubrir un layer cake. Es muy completo, y está explicado paso a paso con imágenes, aunque os resumo el proceso a continuación

▪ Colocaremos el primer bizcocho, el menos perfecto de los que hayamos hecho, sobre el plato en el que vayamos a servir, cubierto con algunos recortes de papel de hornear, para que no se manche y podamos retirarlos después con facilidad

▪ Colocamos sobre esta capa de bizcocho un par de cucharadas de relleno, y distribuimos uniformemente, no pasa nada porque se salga por los lados.

▪ Ponemos otra capa de bizcocho encima, presionando ligeramente, y asegurándonos de que está bien alineado con el bizcocho inferior. Agregamos otras dos cucharadas de relleno, y procedemos igual que anteriormente.

▪ Seguimos igual con el resto de capas. Arriba del todo colocamos el bizcocho que nos haya quedado más perfecto, con la parte de abajo hacia arriba (siempre es la más bonita). Si no queremos que se muevan las capas de bizcocho ya que a continuación vamos a cubrir y decorar la tarta, podemos usar una brocheta clavada en el centro de la tarta, que retiraremos cuando hayamos terminado de decorar

▪ Cubrimos nuestra tarta con una primera capa de crema de chocolate, muy fina, que servirá únicamente para fijar, y que se oculten las imperfecciones de las capas de bizcocho

▪ Dejamos la tarta de chocolate 15 minutos en el frigorífico, para que se solidifique esta capa

▪ Con una manga pastelera con boquilla redonda, de tamaño mediano, vamos depositando botones de crema en la tarta, formando una línea, como se ve en las fotos.

▪ Colocamos una espátula sobre cada montoncito, y la deslizamos hacia la derecha, en un solo movimiento (o hacia la izquierda si sois zurdos). Limpiamos la espátula, y continuamos haciendo lo mismo con el resto de montoncitos, recordando limpiar siempre la espátula entre pasada y pasada

▪ Cada vez que terminemos con una fila de puntos, cogemos la manga, creamos una nueva línea de puntos, y repetimos el patrón a lo largo de toda la tarta. El punto donde finalicemos la última fila de “pétalos” quedará con imperfecciones, y deberá ser la “trasera” de nuestra tarta.

4

Y, érase una vez, ¡la tarta más preciosa del globo terráqueo!

¡OJO! Si no la vamos a consumir en el día, conservamos la tarta de chocolate preferiblemente fuera del frigorífico, para que la crema de chocolate siga estando cremosa, ya que en la nevera tiende a endurecerse.

 

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